V. Epidemiología Experimental y Clínica · Capítulo V.3

Tamizaje y Niveles de Prevención Clínica

Buscar enfermedad en quien todavía no tiene síntomas exige una vara ética y metodológica más alta que diagnosticar a quien consulta por una molestia.

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1. ¿Qué es el tamizaje?

El tamizaje (cribado, screening) es la aplicación sistemática de una prueba diagnóstica (ver capítulo V.2) a personas asintomáticas —aparentemente sanas— con el objetivo de detectar una enfermedad en una etapa temprana, antes de que produzca síntomas, cuando el tratamiento suele ser más efectivo. Es, por definición, una actividad de prevención secundaria (ver capítulo III.2): no evita que la enfermedad ocurra, sino que busca detectarla antes de que se manifieste clínicamente.

2. Criterios para justificar un programa de tamizaje

No toda enfermedad ni toda prueba justifican un programa de tamizaje poblacional. Los criterios clásicos (formulados por Wilson y Jungner para la OMS) exigen, entre otros:

  • La enfermedad debe representar un problema de salud importante (por su frecuencia, gravedad o ambas).
  • Debe existir un tratamiento eficaz disponible para los casos detectados —detectar una enfermedad sin poder ofrecer una intervención que cambie su curso tiene escaso valor y puede generar daño psicológico innecesario.
  • La enfermedad debe tener una etapa presintomática o latente detectable, y su historia natural debe ser suficientemente conocida.
  • Debe existir una prueba de tamizaje adecuada (aceptable para la población, de sensibilidad y especificidad razonables, de bajo costo y riesgo) y aceptada por la comunidad.
  • El costo del programa (incluyendo el diagnóstico y tratamiento de los casos detectados) debe ser razonable en relación con el beneficio esperado.

3. Sesgos propios del tamizaje

La evaluación de programas de tamizaje está sujeta a sesgos característicos que pueden hacer que un programa parezca prolongar la supervivencia sin que en realidad lo haga:

SesgoMecanismo
Sesgo de anticipación diagnóstica (lead time bias)El tamizaje adelanta el momento del diagnóstico, lo que alarga artificialmente el tiempo transcurrido "desde el diagnóstico" hasta la muerte, aunque la muerte ocurra en la misma fecha que sin tamizaje — da la falsa impresión de mayor supervivencia sin que el curso real de la enfermedad haya cambiado
Sesgo de duración (length time bias)El tamizaje periódico detecta preferentemente los casos de crecimiento lento (que permanecen más tiempo en fase detectable asintomática), mientras que los casos de evolución agresiva y rápida tienden a manifestarse clínicamente entre una ronda de tamizaje y la siguiente — esto sobrerrepresenta artificialmente en el grupo "detectado por tamizaje" a los casos de mejor pronóstico intrínseco
Sesgo del voluntario sanoLas personas que voluntariamente participan en programas de tamizaje suelen tener, en promedio, hábitos de salud más favorables que quienes no participan, lo que puede confundir el efecto atribuido al propio tamizaje

¿Por qué el sesgo de anticipación diagnóstica es tan engañoso al evaluar un programa de tamizaje? La supervivencia "desde el diagnóstico" es una medida intuitivamente atractiva pero traicionera cuando se compara tamizaje contra no-tamizaje, porque el momento de inicio del conteo (el diagnóstico) se mueve hacia atrás en el tiempo solo por el hecho de tamizar, sin que necesariamente cambie el momento final (la muerte). Un paciente cuyo cáncer se detecta 3 años antes por tamizaje "sobrevivirá" 3 años más desde el diagnóstico aunque muera exactamente en la misma fecha que si nunca se hubiera tamizado — la supervivencia parece mejorar en los números, pero el paciente no ganó ni un solo día de vida. Por esta razón, la métrica correcta para evaluar el verdadero beneficio de un programa de tamizaje no es la supervivencia desde el diagnóstico, sino la mortalidad (o la reducción de mortalidad) en la población tamizada comparada con la no tamizada, medida sobre ensayos aleatorizados que sigan a ambos grupos desde un punto de partida común, no desde el diagnóstico individual de cada caso.

4. Ubicación en los niveles de prevención

Retomando el esquema de Leavell y Clark (ver capítulo III.2): el tamizaje se ubica en la prevención secundaria (diagnóstico y tratamiento precoz), a diferencia de la prevención primaria (vacunación, promoción de hábitos saludables, que actúan antes de que la enfermedad se inicie) y de la prevención terciaria (rehabilitación, que actúa una vez que la enfermedad ya causó daño o secuela). Un mismo programa de salud puede combinar niveles: por ejemplo, una campaña de vacunación contra el VPH (prevención primaria) junto con un programa de tamizaje citológico de cáncer de cuello uterino (prevención secundaria) para las personas que ya no se benefician de la vacuna.

Trampa de examen: el tamizaje no es sinónimo de "diagnóstico precoz oportunista" (un médico que, al examinar a un paciente por otro motivo, detecta incidentalmente una alteración) — el tamizaje implica, por definición, una aplicación sistemática y programada de una prueba a una población definida de personas asintomáticas, no un hallazgo casual durante la consulta por otro motivo.

5. Puntos clave

  • Tamizaje: prueba sistemática en asintomáticos, prevención secundaria — no confundir con diagnóstico precoz oportunista.
  • Criterios de justificación (Wilson-Jungner): enfermedad importante, tratamiento eficaz disponible, historia natural conocida, prueba adecuada, costo razonable.
  • Sesgos propios: anticipación diagnóstica (lead time), duración (length time), voluntario sano — todos pueden simular beneficio donde no lo hay.
  • La métrica correcta para evaluar un programa de tamizaje es la reducción de mortalidad, no la supervivencia desde el diagnóstico.